Copio la carta enviada a Gesto por la Paz, en respuesta a un articulo de mi amiga Isabel urquijo sobre la retirada de pintadas y carteles de las fiestas este verano. Mas abajo copio dicho articulo.
Hola Isabel y demas amigos y amigas de Gesto por la Paz
Bueno, a pesar de que un dia hice la encuesta del “Debate sobre el Futuro de Gesto por la Paz” creo que esta no entro al archivo. Y ahora, tras este verano de lo mas movidito, agradezco leer vuestro articulo sobre el tema de la retirada de pintadas y carteles.
Bueno, pues tras leer el articulo, con cuyo trasfondo moral me identifico (tan caracteristico de Gesto por la Paz), quiero decir que no creo que se plantee en los terminos adecuados el hecho central del debate.
Tras haber vivido muy intensamente esta cuestion durante el ultimo verano, mi percepcion no llega a las mismas conclusiones que las tuyas. Por que?. Sencillamente porque el hecho no es si ensalzar a ETA o a sus militantes debe recibir nuestro apoyo o rechazo. La cuestion se introduce en una estrategia del PSOE-PSE de creer que se va a solucionar el problema de empapelado asfixiante de nuestras calles a base de prohibiciones y ostias.
Muchas gentes nos confrontamos a esta problematica en las comisiones de fiestas y a pie de txoznas. Sabemos que Batasuna y sus bases son responsables de generar una imagen artificial de un pueblo vasco en lucha contra el Estado espaniol y en defensa de los presos de ETA. Y en este contexto, nuestra via es y sera siempre la no violencia. Flaco favor nos hace el Sr. Ares si responde con detenciones y porrazos a acciones no violentas, tales como manifestarse o pegar fotos de presos. Nuestra via, en clara linea con la actuacion de Gesto desde su fundacion, tendria que ser apostar por articularnos desde la sociedad civil, en colaboracion con las muchas personas y actores sociales que no tienen una vision maniquea y cerrada de nuestra realidad y nuestro pueblo. Tejer alianzas y proponer iniciativas de visibilizacion de estas realidades. En clave Gandhiana o incluso Jesucristera, estando dispuesto a recibir palos pero sabiendo que la mayoria silenciosa esta de la parte del dialogo y del entendimiento. Y desde esta mayoria se podria canalizar el despertar.
Favorecer el frentismo y victimizar a Batasuna, sus carteles, sus manifestaciones politicas y sus campanias no hace sino dar una parte de razon a sus sectores mas duros y extremistas, al tiempo que genera una creciente oleada de solidaridades externas, tacitas o explicitas, de las muchas personas que no creemos en una criminalizacion de sus actividades no violentas y que, ademas, vemos con desconfianza toda via de normalizacion que venga de la mano dura de la Ertzaintza (en quien, por cierto, delegamos la resolucion de nuestros conflictos). Los conflictos politicos se solucionan con el dialogo. El dialogo con ETA es inviable, y por eso el conflicto armado es, y debe ser, asunto de ETA y de la policia.
Pero las bases de Batasuna tienen sectores totalmente abiertos a la busqueda de cauces de comunicacion. Y yo creo que darles hasta en el carnet de identidad no hace sino enquistar el conflicto, agravar sus consecuencias y generar tensiones crecientes que florecen a la maniana siguiente de cualquier pueblo o ciudad (Bilbao, Gernika, Lekeitio…) en la que los Beltzas se han ensaniado contra militantes, simpatizantes e, incluso, personas indignadas que paseaban por alla.
Por tanto, permanezco totalmente abierto a escuchar o participar en la creacion de propuestas de intervencion en este campo, tan sensible y complicado dado que atanie a un aspecto esencial de nuestros pueblos y barrios, sus fiestas patronales. Por eso pido una reflexion profunda en el seno de Gesto por la Paz y al conjunto de personas y actores que quieren recuperar la senda de la no violencia, sobre todo en estos tiempos en que la violencia de ETA y la violencia de persecucion ha menguado considerablemente y se dan, por tanto, las condiciones para un nuevo proceso de distension.
Con esto me despido, os saludo afectuosamente y os envio todo mi animo para continuar en esta loable tarea de Gesto por la Paz de apostar por los valores, el dialogo prepolitico y la busqueda de cauces de entendimiento entre diferentes.
Un fuerte abrazo
Jonber
_________________________________________________________________________________________
Artículo publicado el 21 y 22 de agosto en Noticias de Gipuzkoa y Deia, respectivamente
Carteles y pintadas
Cuando de las reivindicaciones de un sector de la izquierda abertzale se trata, en demasiadas ocasiones es difícil discernir aquellas cuestiones que son peticiones de tipo humanitario de aquellas que son pura exaltación del terrorismo. Es algo que siempre ha sido así y lo seguirá siendo porque son los que lanzan estos mensajes
quienes se cuidan muy mucho de unificar ambos ámbitos. Si a esto añadimos que durante décadas la sociedad en general ha sido absolutamente permisiva con todo tipo de expresión de apoyo a la violencia y al terror de ETA, nos encontramos con la sorpresa e incluso oposición en un sector de la sociedad ante la decisión de
eliminar determinadas pintadas y carteles de las paredes de nuestras calles.
Sorpresa, en general ha sido para todos, precisamente por la novedad que supone que se borren pintadas que son molestas cuando no ofensivas para la inmensa mayoría de la ciudadanía. Hay demasiados documentos gráficos que prueban que cualquier evento del tipo que sea con cierta repercusión en Euskal Herria está
estratégicamente decorado por innumerables pancartas y carteles de apoyo al terrorismo de ETA o a quienes lo ejecutan directamente. Cualquier desconocedor de la realidad de este país podría pensar que son un porcentaje altísimo de la población quienes están de acuerdo en amenazar y asesinar al que opina de manera diferente si este asesinato acercara la realidad a sus objetivos de independencia. Como todos sabemos, eso no es así, sin embargo, lo podría parecer. ¿Qué es lo que ha ocurrido durante años? Que no hemos sido capaces de poner las cosas en su sitio y hemos alimentado con nuestra actitud una gran mentira, una trágica mentira. De hecho, hace unos meses fui testigo en Bilbao de una muestra de lo que digo. Un operario de limpieza estaba retirando carteles de todo tipo por una calle de la capital vizcaína justo hasta la altura de una Herriko Taberna donde dejó de arrancar los carteles para proseguir unos metros más adelante. ¿Qué explicación puede tener esa actitud? Simplemente, es un reflejo de lo que durante años y años hemos hecho toda la sociedad vasca y navarra, someternos al terror, al miedo que nos imponen quienes te rompen la cara o te matan si expresas, si verbalizas tu desacuerdo con ellos.
La decisión de eliminar cualquier simbología de apoyo a la violencia es una novedad, sí; a esto también hemos llegado tarde, pero hemos llegado, que es lo importante. Aún así, las maneras tienen que ser las adecuadas. Eso a nadie le cabe la menor duda, pero ¿de qué maneras hablamos? Convendría hilar fino, para que no parezca que, en realidad más que ver pegas reales a la medida adoptada, se están expresando malestares que poco o nada tienen con hacer patente una visualización de la deslegitimación del terrorismo en nuestras calles. Sin duda alguna, es difícil discernir entre aquellas reivindicaciones de tipo humanitario de aquellas que utilizando objetivos políticos o supuestos objetivos humanitarios no son sino apología del terrorismo. Sin embargo, es necesario hacerlo. Por ejemplo, Gesto por la Paz en solitario, en la primavera de 1994 –en aquel momento la izquierda abertzale pedía el reagrupamiento de los presos, cuando no la clásica amnistía-, reclamó el acercamiento de los presos de ETA a cárceles más cercanas a su lugar de residencia habitual. Esta, al margen de otras posibles consideraciones, era y es una reivindicación exclusivamente humanitaria y atendiendo el espíritu marcado por el reglamento penitenciario. ¿Debería obligarse a Gesto por la Paz a renunciar a esta reivindicación? Sinceramente, creo que no. Es, además de absolutamente legítima, una exigencia de carácter humanitario. Es verdad que concierne a personas que parecen haber perdido su cualidad de humanos, pero… no somos iguales que ellos. Estoy más que convencida que en ningún caso podría molestar a nadie que esta reivindicación se exteriorice y esté presente en la calle. Otra cosa bien distinta sería si, para reivindicar el acercamiento de los presos, se ensalza la causa por la que estas personas están cumpliendo condena. Ahí, tenemos que ser radicales: nunca, bajo ningún concepto, tiene ningún tipo de justificación asesinar a un ser humano.
Hay quienes dudan sobre si quitar pancartas, fotos y carteles afecta a la libertad de expresión. Si los carteles y pintadas a los que nos referimos son aquellos que ensalzan el terrorismo o a los terroristas, ¿por qué puede haber dudas? Quienes defienden el derecho a la libertad de expresión ante la retirada de estos carteles y pancartas ¿lo defenderían con tanta pasión si los carteles apoyaran a una organización que fomenta asesinar a negros, a homosexuales, a feministas, incluso a los propios miembros de cualquier grupo de skinheads? Pues señores, aquí se asesina a quien piensa diferente y lo trata de expresar en libertad ¿cuál es la diferencia?
Isabel Urkijo
Gesto por la Paz